Recientemente estuve en una mesa redonda en Collision, una conferencia de más de 7 mil personas en Las Vegas, cuyo objetivo es conectar inversionistas, startups y a los medios. Esta conferencia de tecnología se lleva a cabo en medio del desierto, no por su afinidad a las apuestas o a las fiestas, sino porque “Downtown Vegas” quiere volverse un centro de innovación, qué atraiga capital, talento (ingenieros) y empresas de tecnología. Su principal promotor el emprendedor y celebridad Tony Hsieh*, fundador de Zappos*.

 De forma sorprendente, en mi mesa redonda estábamos cuatro estadounidenses, un español, un ruso, una australiana, un suizo, un singapurense y un servidor, chilango emigrado a San Francisco. Los 4 americanos durante la mesa redonda buscaron justificar ante los ojos del mundo, por qué  Utah, Portand, Florida o Las Vegas tienen el potencial para competir con Silicon Valley, el resto de los internacionales trataban de encontrar similitudes con Estados Unidos y las ventajas de invertir en startups más baratas. Lo sorprendente fue que dentro de la mesa redonda yo era el defensor de San Francisco y Silicon Valley.

 En mi opinión, todos estos mercados pueden llegar a ser interesantes y con total seguridad les puedo decir que hay talento, buenas ideas y potencial, Utah, al parecer, ya generó cuatro unicornios (startups con una valuación de más de un billón de dólares), también, con absoluta seguridad la valuación de los startups fuera de Silicon Valley es menor, San Francisco junto con Palo Alto están dentro de las 3 ciudades más caras para vivir en Estados Unidos, todo es más caro, hasta los startups. Sin embargo, es claro que el ecosistema de San Francisco / Silicon Valley es el que permite que de 80 unicornios al menos 40 sean oriundos de San Francisco y su Bahía, además de que un número importante de los que no están en Silicon Valley se hayan nutrido de las relaciones y empresas que existen en la zona. China es el otro centro importante de unicornios.

Además de la concentración tan alta de capital, de startups y de talento, el ecosistema es tal, que se nutre a sí mismo. Tomemos de ejemplo a Twilio, probablemente nunca han escuchado de esta empresa. Twilio es una plataforma de comunicaciones en la nube. Twilio empezó teniendo como clientes a startups de Silicon Valley, cuando estos clientes crecieron, Twilio creció con ellos y hoy cada vez que usas Whatsapp (adquirida en 22 billones de dólares), Uber (valuada en 41.2 billones de dólares) o Airbnb (valuada en 13 billones de dólares), Twilio provee los servicios de comunicación. Lo que parece más seguro es que si esta misma empresa hubiese nacido en Florida o en Rusia no hubiese nacido rodeada de startups que además de conocimiento e ideas crecieron su negocio lo suficiente para hacer de Twilio un unicornio. En algunos años, pocos, cuando Twilio sea adquirida o se haga pública, ingenieros, mercadólogos y gerentes de producto tendrán la posibilidad económica de iniciar nuevas compañías o fondear a otros startups, ya con el éxito de Twilio a sus espaldas, continuaran el ciclo que permite que Silicon Valley sea la capital mundial de innovación.

90 minutos separan a Las Vegas de San Francisco, pero en innovación, 40 años separan a Silicon Valley del resto del mundo, efectivamente, hasta entre los unicornios hay razas.

Un abrazo.

Carlos

www.chilangoventures.com

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